Día 354: El último post (decir adiós)
Llevo todo el verano pensando en cómo sería el último post, el de despedida. Y, obviamente, no será como me había imaginado. Este año el tiempo me ha dado muchas señales de que esta vivo. Las estaciones, tan marcadas en Lituania. La construcción de un Lidl cerca del centro, viéndolo crecer desde la nada hasta el todo. La evolución del cuerpo de los niños. Las diferentes etapas del coronavirus en este país. Y yo. Yo he sido la señal más obvia de que el tiempo está vivo. Porque me he desarrollado como persona definitivamente. Creo que este año en Lituania ha sido el último paso de mi proceso de maduración, ya soy la persona que quiero ser y tengo claro que mi rumbo es no tener rumbo. Ha sido un año muy instrospectivo, y lo agradezco. Lo necesitaba más de lo que pensaba. Mi vida con los voluntarios ha sido muy escasa, por el coronavirus y otras circunstancias. Y ha sido lo mejor que ha podido pasar porque he tenido mucho tiempo para hablar y reflexionar conmigo mismo, dándome cuenta ...








