Día 342: El peor paseo de nuestras vidas
El viernes, el día en el que sabría si seguía en el proceso de selección para trabajar en Kaunas y quedarme en la ciudad. Estaba muy muy nervioso, miraba el móvil cada dos por tres para ver si, quizá, me habían llamado pero el teléfono no había sonado. Pasaban las horas y no me llamaban. Entre tanto, tuvimos un paseo desastroso alrededor del centro. La idea era que cada niño fuese con una hoja con dibujos de árboles, animales, etc, y cuando los viesen, tacharlos en la hoja. Los primeros cinco minutos fueron muy bien, hasta que uno decidió lanzar su hoja y echarse a correr. E intentar una y otra vez salir corriendo. El estrés generado por esa situación le provocó el llanto a otra niña. Una cosa sumada a la otra formaron un caos desagradable. Al menos, durante ese caos, me olvidé de la llamada que esperaba recibir. Y no llegaba. Nunca llegaba. Y ya se sabe que cuando no sigues en un proceso de selección las empresas son tan poco sensibles que en vez de llamarte para decírtelo, se olvidan de ti y dejan que mantengas una falsa expectativa hasta que, con el paso de los días, te des tu solo cuenta de que no te han escogido. Es cruel, porque muchas empresas son crueles y no cuidan de la gente, pero el mal comportamiento empresarial ya está teniendo consecuencias, y acabará explotando por algún lado. Yo ya pensaba que esta empresa era una de esas. Estaba viendo la tercera parte de Kung Fu Panda tirado en un puf junto a una niña, abrazados y dándonos la mano cual pareja, cuando suena el móvil. Era la chica de recursos humanos otra vez, para decirme que me esperaba el lunes para una segunda entrevista. Los nervios aflojaron y mis compañeras enseguida me preguntaron si era del trabajo. Creo que no me lo habían dicho pero también estaban esperando a escuchar mi móvil, les gustaría que me quedase en la ciudad.



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