Día 345: Malas vibras
El lunes tuve la segunda entrevista para el trabajo de Kaunas. Me tuve que marchar del centro antes de la hora habitual y me dio mucha pena teniendo en cuenta que era el primer día de mi última semana entera. Por un momento pensaba que no debería irme y rechazar la entrevista. Y quizá eso influyó en que saliese de la entrevista con una mala sensación. Malísima. O eso o que la entrevista era una especie de trampa porque lo primera que me preguntó la chica fue sobre qué me había dicho la semana anterior, como para saber si le había prestado suficiente atención. Es como, a ver, te estaba prestando atención pero es solo una entrevista de trabajo para un call center, tampoco te flipes con la exigencia, que ya eso de dos entrevistas me parece una flipada. Pero bueno. Después de preguntas sobre si te consideras una persona paciente, cuéntame la última vez en la que perdiste los nervios, cómo manejas las situaciones de tensión, y otro tipo de preguntas que podrían ser sacadas de libros de autoayuda, me puso la trampa definitiva, reescribir un texto en inglés. Escribir en inglés no es un problema. Pero reescribir sí, porque el texto que ya está preescrito te crea confusión, dudas sobre qué está bien y qué está mal. Me fui deseando que todo hubiese ido bien, pero con la sensación de que algo había salido mal.



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