Día 333: Botanicos sodas
El miércoles fuimos al Jardín Botánico de Kaunas. Que, para ser honestos, no es gran cosa, como el zoo. Pero olía bastante bien y a los niños les gustó salir del centro, como siempre. Cómo a cualquier niño, les encantan las excursiones. Eso sí, uno no lo pasó nada bien porque le asustan las plantas grandes, creo que ya os he hablado de esto alguna vez. Él es muy valiente y muy echado para adelante con absolutamente todo, y es alegría pura. Sin embargo, las plantas le acojonan y le provocan el llanto. Le debilitan. Así que en los invernaderos del jardín botánico, en los que hay plantas tropicales, fue un verdadero reto que caminara con el resto del grupo. Pero son retos que hay que afrontar para que vaya venciendo este miedo. Una compañera consiguió que avanzara fingiendo que ella era un muro, y él corría cual Usain Bolt. Después, suspiraba de alivio y miraba de reojo a las plantas que habían quedado atrás. Las miraba con aires de superioridad, como queriéndoles avisar de que él había ganado. Ojalá de ganarles tantas veces deje de verlas como enemigos.


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