Día 324: Un mes

Ahora sí que sí. Ya sólo queda un mes de voluntariado y no hay marcha atrás. Y lo que hay por delante no es nada claro. No tengo nada que hacer a partir de septiembre. Bueno, volver a casa, que no es poco. Es una sensación extraña esa mezcla de un futuro incierto y la pena porque lo pasado en Lituania está a punto de acabarse. La expectativa y la memoria oprimen un presente complicado de disfrutar emocionalmente. Pero, exteriormente, estoy dando todo lo que tengo para que mis últimas semanas en el centro sean lo más plenas posibles, un punto y final del que no me arrepienta nunca.

Por otra parte, pienso que un mes es muy largo, que puede pasar de todo, que haya sorpresas, noticias inesperadas, que mi cabeza se reoriente varias veces. Todo cambia, como dice la canción. Así que no queda otra que abrir la mente para recibir lo que esté por venir en los siguientes días, reunir el cariño de los niños y yo entregarles el mío, tratar de olvidar que tras de mí dejaré demasiado y que enfrente hay una nada, algo que es completamente nuevo para mí. Quizá este mes sea uno de los mayores retos que he afrontado en mi vida. 


 

Comentarios

Entradas populares