Día 313: Frustración
El trabajo en el centro puede ser un poco frustrante cuando unas compañeras te dicen que actúes de una forma y otras compañeras actúan de manera totalmente diferente. Una de las normas que tenemos es que, cuando estamos haciendo una actividad, todos los niños deben permanecer en la misma habitación aunque no quieran hacer la actividad. Se trata de enseñar la disciplina. El jueves, el niño al que yo ayudaba no quería hacer la actividad y estaba intentando marcharse a la sala de juegos. Yo no sé lo permitía, bastante cabreado. Pero otra compañera decidió que le dejase ir. Una vez en la sala de juegos, yo me mantuve sin jugar con él, para que entendiese que estaba mal haber abandonado la otra habitación donde se mantenían el resto de compañeros. En esos casos, lo mejor es ignorar al niño, dejarle a su bola. Pero con este eso es bastante peligroso. Empezó a lanzar cosas y comportarse locamente. Una compañera que estaba en el piso de abajo, escuchó los ruidos y vino. Me echó un poco la bronca porque el niño no estuviese en la misma habitación que sus compañeros y le expliqué que no había sido mi decisión. También pude ver la frustración en su cara. Llevamos al niño a la habitación que le correspondía pero siguió comportándose mal, muy mal, estaba fuera de control. Esa es la consecuencia de la permisividad, que su cabeza desbloquea todas las fronteras y reestablecerlas resulta muy complejo.



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