Día 306: Comportamientos y sentimientos

A la hora de educar a un niño o una niña siempre una de las cosas más complicadas es lidiar, al mismo tiempo, con los comportamientos y con los sentimientos. Cuando intentas controlar un comportamiento inadecuado, para el niño puede que no sea tan inadecuado. Primero, tienes que asegurarte de que comprenda que lo que hace está mal y, después, pararle. Pero si le paras sin darle una explicación y él/ella cree que lo que hace está bien, entonces puedes generar sentimientos de frustración, de represión o de rechazo hacia ti. En definitiva, antes de actuar se debe explicar.

Por otra parte, todos los comportamientos se enmarcan en un contexto, que es tan relevante como el propio comportamiento. Es decir, no se puede juzgar un comportamiento sin juzgar el contexto en el que se produce. Por ejemplo, si yo llego a una habitación y veo a un niño haciendo algo con otro, no puedo juzgar ese comportamiento porque acabo de llegar a la habitación y no conozco el contexto en el que se ha producido. Puedo malinterpretarlo y echar una bronca innecesaria que, de nuevo, puede provocar sentimientos negativos. 

En resumen, cuando de trata de educar a los niños y niñas, hay que tener sangre fría y la mente despierta para no juzgar los comportamientos de manera equivocada, rápido y con ausencia de contexto. Porque las consecuencias afectarán a nada más y nada menos que las emociones y sentimientos de una persona que aún está construyendo su personalidad, así que resulta sencillo crearle inseguridades. 



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