Día 290: Bucles

Los niños del centro a veces entran en un bucle de comportamiento que es imposible de parar hasta que su cabeza vuelve a hacer click para regresar a la normalidad. Claro que esos bucles son más o menos molestos según la situación en la que se produzcan. El martes de la semana pasada, uno de los niños empezó a hacer ruidos con la boca de una manera en la que no le había visto en diez meses, y estábamos en medio de una actividad organizada por personas que trabajan en la biblioteca de la ciudad, que vinieron a explicarle a los niños la diferencian entre algunos géneros musicales. Se requería silencio, pero este niño no paraba de hacer los sonidos con la boca. Al echarle la bronca, se pausaba durante dos segundos, y volvía. Era como si algo se hubiese atascado en su mente. Le pasa de vez en cuando al decir algo, pero no son bucles tan largos. Esta vez fue eterno pero, cuando terminó, no ha vuelto a hacer esos sonidos nunca más. Fue algo del momento y, supongo, hay que entenderlo.


 

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