Día 287: El centro de Kaunas
No conozco una ciudad tan grande como Kaunas que posea un centro neurálgico tan claro, un punto de reunión y de partida de la vida social tan sumamente evidente. Es Soboras, una iglesia preciosa y peculiar que, sin duda alguna, es el corazón de Kaunas. El edifico, por fuera, tiene unos escalones altos en los que suele haber gente sentada leyendo, comiendo o lo que sea. El sábado por la mañana decidí sentarme allí, simplemente a observar. Quería saber cómo se ve la vida desde los escalones de Soboras. Llegué temprano, así que comprobé cómo la ciudad pasa de estar vacía a llenarse poco a poco, cómo los bares colocan las mesas y sillas de las terrazas y el volumen sube, cómo los padres parecen felices contemplando a sus hijos en bicicleta o corriendo con libertad, cómo las parejas dan un paseo matutino a un ritmo perezoso, cómo un futuro matrimonio se saca las fotos de las invitaciones para la boda pero, sobre todo, lo que más me llamó la atención fue un grupo de unas 20 personas que se dirigía hacia mí para entrar en Soboras y, cuando cruzaron cerca, escuché que todos hablaban español. Todos, absolutamente todos, eran bastante pijos. Lo siento, pero en eso las apariencias no engañan. Tengo la intuición que eran las familias de estudiantes, amiguetes, que habían terminado algún máster aquí quizá y, entonces, venían a Kaunas a hacerle una visita al niño antes de volverse con él a casa. Es increíble cómo los españoles tenemos la mala virtud de romper la tranquilidad de cualquier sitio porque el tono elevado y las formas de este grupo estaban fuera de lugar en esta ciudad en la que la gente es muy "chill".



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