Días 271 y 272: Arona, Lituania

Por fin saco tiempo para retomar el diario y lo hago contando brevemente mi viaje a la costa. Fuimos en coche y, en lugar de coger la ruta más corta, la autopista, tomamos una carretera secundaria para parar en algunos sitios preciosos como Vilkija, Raudone Pilis o Panemune Pilis. La primera gran parada larga fue en Silute, una ciudad poco conocida para los extranjeros que merece mucho visitar por su ambiente cultural y porque está rodeada de un entorno natural alucinante, como un río cuyo nombre significa "Excremento", pero eso no evitó que nos diésemos un chapuzón.

Llegamos tarde al hotel (el Arona, no es broma) en Palanga y nos recibió una pareja que nos trató estupendamente durante los cuatro días, preguntándonos qué tal, recomendándonos cosas, siempre a disposición para ayudar. Incluso ella se preocupaba porque yo comiese más porque decía que estoy demasiado flaco. El viernes fue día de playa por la mañana. El agua del Báltico estaba más fría de lo que me esperaba y, de la misma manera, el sol picaba más de lo que uno piensa de Lituania. Así que por la tarde, en lugar de regresar a la playa, alquilamos unas bicis y nos hicimos un recorrido por pleno bosque hacia Sventoi, una especie de Alicante en miniatura y que está muy cerca de la frontera con Letonia. 

Regresamos a Palanga y dimos un paseo. Entonces, ocurrió algo inesperado. Durante el paseo, una pareja nos paró y nos invitó a su apartamento. Teníamos serias dudas pero nos dejamos llevar y entramos a un edificio antiguo situado en uno de los mejores lugares de toda Palanga. Además, el apartamento era muy lujoso, con un balcón alucinante, enorme, el presidencial se podría decir porque era el más amplio de toda la construcción. Resulta que el abuelo de la chica, el propietario, es un político. Con esta pareja aprendí mucho de los convencionalismos, los roles de género y de Historia de Lituania. El chico explicó que si, tras el instituto, no sigues estudiando, te obligan a ir al ejército, como a él. Me dijo, literalmente, que Rusia tiene 3 millones de soldados y Lituania solo tiene una población de 3 millones. Por eso necesitan que enseñar a la población a defenderse. Estuvimos bebiendo con ellos hasta que, a las 4:30 de la mañana, un vecino amenazó con llamar a la policía. 
 



 


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