Día 283: Personas aleatorias
En mi proyecto de recetas españolas le tocó el turno a los rosquetes. Me imaginaba que a los niños les iba a encantar el proceso, jugar con la pasta para hacer circulitos, y también empacharse de este dulce tan azucarado. Y así fue. Aunque el almíbar no me quedó como esperaba, dio el pego y los rosquetes tuvieron cierto acento canario, como esos que solía comer en casa de mi abuela hasta explotar. De hecho, cada mordisco me traía muchos recuerdos.
Por
la tarde, tuve una conversación muy profunda con alguien que conocí de
forma muy aleatoria. En este mundo en el que todo es tan predecible, en
el que todo ocurre de forma predeterminada, se agradece que de vez en
cuando aparezcan personas sin querer, personas que se cruzan en tu
camino por pura casualidad. Y descubrir que compartes con él o ella
cosas tan importantes como gustos, filosofía, pensamientos... Os deseo
que os pase a menudo.



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