Día 263: Mala educación

Cuando trabajas con niños con discapacidad mental, no quiere decir que todos sus comportamientos sean producto de la discapacidad. A veces, es simplemente por la falta de madurez normal en un niño o porque en su casa no le han educado como deberían, no le ponen las barreras necesarias. Y hay un niño en concreto que me inspira justo eso, que en casa la permisividad es muy alta y, entonces, cuando llega al centro y debe convivir con un grande de niños, le falta educación.

Quiere hacer siempre lo que le da la gana y no acepta un no por respuesta. Si intentas llevarle la contraria, empieza a gritar. Aunque lo peor es que, cuando ve a otro niño jugando feliz, intenta fastidiarle. Por ejemplo, el miércoles yo estaba jugando a los bolos con otra niña. Lo estábamos pasando muy bien, y él estaba en un patinete. Pues cada vez que poníamos los bolos de pie él los tumbaba con el patinete. Y ese comportamiento no se debe a su discapacidad, sino a su mala educación, a su ausencia de respeto hacia el resto. 

En definitiva, los niños con discapacidad mental tienen dos vertientes. Ser niños, personas, y la discapacidad. Y, a veces, nos centramos tanto en mejorar los comportamiento provocados por la discapacidad que nos olvidamos de enseñarlos en la otra vertiente, en ser niños, personas, respetuosas, educadas y civilizadas. 



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