Día 260: Volley playa
El domingo me desperté con ganas de bici y salí pitando. Hacía un día maravilloso y yo tenía el objetivo de llegar a la playa cerca del lago. Sin embargo, me equivoqué de camino y, en lugar dar la vuelta y tomar el correcto, decidí continuar pedaleando para ver a dónde llegaba. Acaba saliendo de los límites de Kaunas, haciendo piernas en una empinadísima cuesta que me llevó a una meseta con varios pueblos muy pequeños. Pedaleaba y pedaleaba durante horas hasta que, de repente, contemplé en el horizonte una silueta que me resultaba familiar. Seguí hacia adelante, con la intención de descubrir qué era esa silueta, pero no conseguía dar con un camino que me llevara hasta el lugar. Di varios rodeos porque no quería rendirme hasta que ahí estaba, la gran escultura del Fuerte Noveno apareció frente a mí y me di cuenta de por qué la silueta me parecía familiar, porque ya la había visto antes. Fue curioso encontrarme en ese lugar, que está dentro de los límites de Kaunas, que antes había abandonado. Miré el mapa y observé el largo círculo que había hecho. En ningún momento pensé en geometrías. De hecho, mi intuición espacial suele ser muy buena, pero Kaunas tiene una oreografía muy curiosa, y confunde.





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