Día 254: La treta

Igual que un deportista usa tácticas o técnicas contra sus rivales, los niños del centro lo hacen contra los trabajadores. Y el lunes yo fui víctima de una realmente buena por su sencillez y por su eficacia.

Estábamos en la cancha de fútbol, en un lateral. Y el niño quería tirar piedras a través de la verja hacia un charco que se había quedado en el exterior. Pero no encontraba piedras suficientemente grandes para que la salpicadura le satisfaciese. Entonces, se le pasó por la cabeza usar otra cosa, algo que él sabía que estaba mal y, por eso, necesitaba distraerme. 

Me dijo, "lyja la la lá". Traducción: quería que le pusiese la canción lyja (la cual os recomiendo, si os da por escucharla, el cantante es SEL). Este chico es muy inteligente y es capaz de dominar todas las situaciones por cosas como lo siguiente. En su cabeza tiene perfectamente calculado cuánto tardas en sacar el móvil, poner el código para desbloquearlo, abrir YouTube y buscar la canción. Sabe que eso conlleva un proceso en el que te concentras en la pantalla y no en él. Y también sabe que esos segundos le bastan para quitarse los tenis y lanzarlos por la verja hasta el charco. De hecho, justo cuando puse la canción y abandoné la vista del móvil, el segundo de sus tenis estaba en su mano a punto de ser disparado al charco sin yo poder reaccionar a tiempo. 

Él se descojonó. No sólo por el hecho de haber lanzado sus tenis al charco, sino por haberme vacilado, manipulado, con una técnica de distracción. Es habitual que las utilicen y, en la mayoría de los casos, percibes que se trata de una treta. Pero este chaval es tan sutil que resulta más complicado adivinar sus verdaderas intenciones. Junto a él, a veces pareces jugar a ver quién está más espabilado. 



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