Día 248: Equilibrio
He establecido una conexión bastante fuerte con el niño con mayor grado de autismo de todo el centro. La he establecido a base de contacto, de jugar con él durante largos ratos a pesar de que me cueste rasguños por la cara y los brazos. Él se siente cómodo y seguro conmigo, hasta el punto de tumbarse y cogerme para que me tumbe a su lado y le abrace. La satisfacción es enorme. Sin embargo, ahora tengo que encontrar el equilibrio.
Como
he dicho, he establecido la conexión a base de jugar con él. Jugar
significa hacerle cosquillas, tirarme sobre su cuerpo porque le encanta
notar la presión, manipular sus brazos bruscamente porque es tan
flexible que necesita esa rudeza... El problema es que estos juegos le
sobreexcitan y, cuando se acaban porque toca comer, hacer una actividad o
lo que sea, está más descentrado que de normal. Además, en estos juegos
él usa mucho las manos para "defenderse". Y, tras haberlas utilizado
con ese claro objetivo, luego no sabe qué hacer con ellas, así que se
las mete dentro del pantalón, algo inapropiado y que intentamos evitar.
Debo
encontrar un equilibrio para jugar y no sobreexcitarlo porque la
diversión puede acabar en enfado, como ocurrió ese día, cuando no paraba
de meterse las manos en los pantalones. Se las sacábamos y volvía a
meterlas. Una y otra vez. Hasta que él se cabreó y yo también. Tengo que
hacer lo posible para no llegar otra vez a esa situación.



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