El jueves se suponía que iba a
hacer una actividad concreta que tengo preparada hace tiempo y que
conlleva una presentación de power point previa. Sin embargo, al llegar
al centro, me dijeron que solo habría un niño en mi grupo así que no
valía la pena hacer esta actividad, que pensase otra cosa si quería. Por
casualidad, esa misma mañana había metido en la maleta rollos de papel
higiénico que hemos acabado en casa. Decidí ponerlos enfrente de mí e
intentar improvisar algo. Y me vino la idea a la cabeza de unos
prismáticos.
Pero bueno,
no quiero hablar de la actividad en concreto sino de cómo el covid nos
ha obligado a improvisar más de lo normal. Nosotros tenemos un planing
que depende de la cantidad de niños que vengan y quiénes sean estos
niños. Sobre todo porque estamos trabajando en dos grupos para reducir
el contacto. Por lo tanto, son grupos más pequeños y cuando alguien
falta se nota bastante y muchas cosas de las preestablecidas no valen la
pena llevarlas a cabo. Durante estos meses, ha sido habitual que por la
mañana algún niño o miembro de su familia se despierte con algún
síntoma y, entonces, no venga al centro. Por lo tanto, nos hemos visto
obligado a cambiar.
Comentarios
Publicar un comentario