Día 239: Europos diena

Recuerdo cuando, de pequeño, jugaba al fútbol en un campo de césped artificial y me sentía un privilegiado. Sobre todo porque los campos suelen estar cerrados a cal y canto hasta que el ayuntamiento se dejó la pasta en construir uno que iba a servir para mucho y ha servido para tan poco que lo dejaban sin candado. En Kaunas, los institutos suelen tener anexo un campo de fútbol de césped artificial. Y lo mejor es que, fuera del horario escolar, están abiertos a todo el mundo. Así que el domingo nos fuimos a jugar un buen rato antes de poner rumbo al centro de la ciudad para celebrar el Día de Europa.

Pintamos banderas en el suelo, respondimos unas preguntas sobre la Unión, escribimos lo que mejoraríamos en nuestro continente, comimos helado... Fue un rato bastante simpático aunque, para mí, bajo la sombra del covid porque éramos un grupo amplio reunido en círculo y aquí los contagios solo crecen y crecen a pesar de la vacunación. No obstante, el Gobierno no ha podido mantener más tiempo cerrados los comercios, los bares, los restaurantes, las tiendas... Ha abierto todo, con limitaciones. Y la gente está olvidando que sigue siendo arriesgado ir a uno de estos lugares. Que abran los establecimientos no quiere decir que tengas que ir porque hay algo que se llama responsabilidad individual. Pero si algo me ha demostrado la pandemia es que somos hijos de papá estado, que si papá nos deja salir, salimos aunque sea un peligro para la salud. 



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