Día 237: Problema y solución

De todas las cosas que admiro de la gente que trabaja con persona con discapacidad mental, hay una en especial. Una cosa que diferencia este empleo del resto. En la inmensa mayoría de trabajos, cuando algo está saliendo mal, se identifica el problema y, una vez lo conoces, se busca una solución. Sin embargo, con niños con discapacidad mental resulta imposible conocer el problema y, por lo tanto, dar con una solución es aún más imposible. Solo se trata de hacerlo lo mejor que puedas, con sensibilidad y empatía. Pero nunca habrá una fórmula mágica para tratar a un niño con discapacidad mental como la hay para arreglar un ordenador, para aumentar las ventas o para construir una avión. La semana pasada, uno de los niños se meó encima dos veces. Hacía más de dos años que se hacía pis en los pantalones. Además, se le nota alterado en general. Es obvio que existe un problema. ¿Cuál? Puedes tener muchas teorías que no hay manera de demostrarlas. Intentarás mejorar el estado de ánimo de ese niño basándote en suposiciones. No queda otra. No hay matemática que valga, ni tampoco lenguaje, porque el niño no se comunica como se necesita para explicar lo que le ocurre, aunque si pudiera explicarlo con palabras daría igual, porque no llega a comprenderlo. 



Comentarios

Entradas populares