Día 236: Tienes un panellet en la cara

El miércoles no ha podido ser un día más completo y, sobre todo, gracioso. Aunque lo mejor empezó después del almuerzo, con mi buen rato de wrestling contra un chico autista que no es consciente de los límites de su cuerpo así que le flipa cuando te "pegas" con él haciendo la croqueta y ese tipo de cosas. Después, continuamos con mi proyecto de recetas españolas. Le tocó a la Comunidad Valenciana y cocinamos panellets (sin piñones porque no confiaba en que a los niños les gustasen, ni el sabor ni la mordida). Lo bueno del cocinado es que nos restregamos parte de la masa por la cara, unos a otros, llegando incluso a descontrolarse la situación. La cosa es que quedaron muy pero que muy buenos, hubo una trabajadora que hasta se comió seis. Y otra estaba muy interesada en la receta. Además, estuve jugando al pilla pilla, siendo yo el perseguidor, mientras hacía una coreografía al ritmo de Frozen y otras canciones. Por último, le quite un zapato al chico que va a cumplir 18 años en menos de dos semanas. Fingí que lo tiré al techo pero lo escondí detrás de una columna. Luego, fingí que intentaba recuperarlo con un palo alargado y, sin que se diese cuenta, puse el zapato en la punta del palo y se lo devolví. Fue una escena bastante cómica que le hizo gracia a todos los niños que se percataron de la realidad, pero también al chico que, sin zapato, se mantenía a la pata coja dramatizando un poco como a él tanto le gusta.


 

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