Día 233: Dar karta

El fin de semana, los voluntarios jugamos al baloncesto en una cancha en la que suele haber un adolescente que, sin duda, sufre un autismo severo. Cuando nos ve, el chico viene hacia nosotros, suelta su pelota y se intenta involucrar en nuestro juego. Muy pocos reaccionan bien, empiezan las quejas. Que si no tiene otro sitio, que si por qué no juega con su pelota... Si alguna vez estáis en una situación en la que tenéis que lidiar con alguien con discapacidad mental, lo primero es no quejarse. La queja te enajena, y la enajenación conduce a la agresividad. Piensa que esa persona ya tiene bastante con su discapacidad y las dificultades que le genera como para que encima le discrimines. Trata de involucrar a esa persona que solo necesita sentirse partícipe lo mínimo, su presencia le vale, quiere compañía, que alguien le preste un poco de atención. Por ejemplo, en un partido de baloncesto, permite que esté en la cancha, que corra, que sienta que forma parte del partido, dale de vez en cuando la bola y que te la devuelva, y si chuta o se la pasa al rival, pues que la pelota regrese a quien la tenía antes. Importante, no juzgues sus actos. Si lo haces, puede que te enfades y que él o ella también se enfade. Evitar su enfado es vital porque, si ya de por sí son poco previsibles, menos aún cabreados. Si algo no te gusta, intenta comunicarte. Seguramente te entiendan, y si no responden será porque no tienen la capacidad de hablar o por inseguridad. Si hacen por comunicarse contigo, lo fundamental es fijarse en el contexto, tanto si usan lenguaje corporal como si hablan con dificultades. Os pongo el ejemplo de este finde. El chaval tiró a canasta y falló, pero cogió el rebote y dijo "a aa". Pensé, "dos palabras, un monosílabo y un bisílabo. Y con vocales a". Había tirado, fallado, y cogido el balón de nuevo. Así que lo más probable es que quisiese decir "dar karta", otra vez. Yo le dije "dar karta". Y me sonrió como afirmación. Es importante decirle lo que crees haber entendido y esperar a su reacción. Él o ella te hará saber si es correcto o no. Sé que no es fácil, pero con empatía y un poco de esfuerzo podemos involucrar a las personas con discapacidad.

 



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