Día 230: La dificultad de educar
El martes había tenido una situación con un niño que acabó llorando. Pues bien, el miércoles ese niño me tiró una pelota bastante dura en la cabeza. Yo estaba con una niña tirado en el suelo y, de pronto, siento el fuerte golpe en la cabeza y un dolor intenso. No reaccioné, ni la otra trabajadora que estaba en la misma habitación. Porque no podemos saber si me tiró la bola a propósito como revancha o porque, como suele hacer, la quería mover de sitio y cayó en mi cabeza por casualidad. Con este niño no es posible diferenciar lo que hace adrede o lo que hace por el impulso provocado por su autismo y, por lo tanto, no puede controlar. Mientras, con el resto del niños es más sencillo saber cuándo actúa a propósito o no. Siempre hay signos como la voz o el rostro que te indican si está fuera de control o no. Y una de las claves para educarlos es saber detectar esos momentos porque no se debe intervenir igual cuando están fuera de control que cuando no lo están.



Comentarios
Publicar un comentario