Día 217: Autismo y emociones
La gente suele relacionar el autismo con la ausencia de emociones. Y no es del todo cierto. Tienen complicaciones para sentir emociones en su interacción con otras personas. Por ejemplo, uno de los primeros síntomas de autismo en un bebé es hacerle gracietas y que nunca sonría. El amor está casi descartado para los que tienen un grado avanzado de esta discapacidad, también el odio, y la empatía les resulta muy compleja. Pero eso no significa que sean tontos, pueden interpretar los hechos por la educación que han tenido, y saben cuando algo está mal, está bien, cuando alguien les quiere, cuando alguien les intenta hacer daño, cuando alguien les ataca, cuando alguien les defiende, cuando alguien necesita ayuda... Además, a pesar de sus dificultades con las emociones sociales, sí experimentan sus propias emociones, que tengan sus estados de ánimo individuales, que un día se levanten con el pie izquierdo y otro estén radiantes. En estos casos, lo que ocurre es que su discapacidad les obstaculiza la capacidad de expresarlo verbalmente, algo que no se nota tanto en una sociedad con una salud comunicativa bastante escasa.



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