Día 200: La ausencia de sentido común de la ley

Hace días que no publico y eso tiene que ver con varios motivos. Porque ya sabéis que a veces parece que se junta todo. Uno de esos motivos ha sido la durísima semana que hemos tenido en el centro. Para empezar, el lunes recibimos una mala noticia. El chico de 17 años tendrá que dejar el centro el 20 de mayo, el día de su 18 cumpleaños. Según la ley, esa edad representa la mayoría de edad para todos los mortales, sean cuales sean tus circunstancias y tus condiciones. Como siempre he pensado, a la legislación le falta humanidad y, sobre todo, sentido común. Este caso es la demostración perfecta porque estamos hablando de una persona que no se puede considerar adulto para nada, para absolutamente nada. Es un niño por culpa de sus limitaciones. Sin embargo, le fuerzan a entrar en un entorno para que él no está preparado. Pensaréis, "oye, pero es que eso le suele pasar a mucha gente en la vida por causas laborales, personales o lo que sea". Y es verdad, pero la mente de esa gente no es tan vulnerable e incapaz de controlar las situaciones.

La cuestión es que, a pesar de luchar para que el chico permaneciese en el centro hasta finales de verano y llevar a cabo una transición hacia un centro para adultos durante ese tiempo, la ley prefiere que ese proceso no existe. El cambio debe ser radical, de un día para otro. O en solo el mes y medio que queda por delante, insuficiente para trabajar en la transición con una persona a la que le cuesta cualquier mínimo cambio. Imaginaos uno tan fundamental para su vida. 

Cuando digo que el cambio será de un día para otro me refiero a que, cuando el chico deje nuestro centro, necesitará otro de inmediato porque sus padres seguirán trabajando y él necesita estar en algún sitio. No puede estar solo en casa a pesar de ser mayor de edad. Pero hay un problema, la discapacidad es un gueto muy pequeño. Casi todas las familias con algún miembro con discapacidad se conocen entre ellas (especialmente en ciudades no muy grandes como Kaunas), así que saben del comportamiento de este chico, que tiene muy mala fama. Una fama que será un obstáculo para que le acojan en algún centro. En definitiva, que la ley deja a un niño de 18 años con discapacidad mental severa en una situación de completa vulnerabilidad. 



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