Días 198 y 199: ReFlexiones

El sábado volví a "biciclear" un rato. Intenté encontrar una ruta diferente y tanto si la encontré. Me metí por unas calles que llegaban como a ningún sitio, y entre caminos de tierra por los que veía a gente paseando perros. Descubrí chalets y urbanizaciones de casas con su jardincito que estaban como en medio de un bosque. En Madrid, ese tipo de viviendas estarían en el norte, apartadas de la gente más humilde. Sin embargo, Kaunas no da para tanto, así que las casas lujosas están a pocos minutos de los edificios más viejos. Pero claro, mientras estos edificios saltan a la vista de todos, las casas lujosas permanecen medio escondidas aprovechando la vegetación. Al final, tanto en Madrid como en Kaunas el concepto es el mismo, que la gente con más dinero forme su élite al margen del grueso de la población.

Además, de regreso también quise innovar en el camino y me crucé con unos edificios muy modernos que rodeaban parques y zonas deportivas, hasta minigolf. Es curioso porque seguramente sean los edificios más modernos de la ciudad pero, en lugar de situarlos en un área en la que sean visibles para dotar de modernidad a la ciudad, los han levantado entre naves industriales, como queriendo ocultar la riqueza para que los que viven en los edificios soviéticos medio derruidos se conformen con lo que tienen y no deseen vivir en el edificio nuevo, porque de estos edificios no hay para todos. En definitiva, no hay suficiente dinero para todos. 

El domingo me harté a comer fuet de El Pozo. Creo que es el producto español estrella de todos los que puedes encontrar en los supermercados, que tampoco son tantos. Hay algún que otro jamón serrano, atún Calvo, pastillas para caldo de Gallina Blanca, cerveza Estrella Damm y unos cuantos vinos, por supuesto. Pero nada más. Tampoco es que hayan demasiados productos extranjeros en general porque las empresas más grandes de Lituania están relacionadas con la alimentación o la bebida. Quiero decir, en casi todos los países del mundo existen grandes compañías relacionadas con ese sector, pero comparten la élite empresarial con compañías de otros muchos tipos. Sin embargo, en Lituania esa élite se conforma prácticamente de estas empresas de alimentación y bebida. Entonces, en los supermercados le dan mucha cancha a estas marcas frente a las extranjeras. Claro que la globalización provoca que siempre estén las típicas marcas en determinados productos, como mayonesa Heinz, papas fritas Lays o cerveza Heineken. 





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