El sábado volví a "biciclear" un rato. Intenté encontrar
una ruta diferente y tanto si la encontré. Me metí por unas calles que
llegaban como a ningún sitio, y entre caminos de tierra por los que veía
a gente paseando perros. Descubrí chalets y urbanizaciones de casas con
su jardincito que estaban como en medio de un bosque. En Madrid, ese
tipo de viviendas estarían en el norte, apartadas de la gente más
humilde. Sin embargo, Kaunas no da para tanto, así que las casas lujosas
están a pocos minutos de los edificios más viejos. Pero claro, mientras
estos edificios saltan a la vista de todos, las casas lujosas
permanecen medio escondidas aprovechando la vegetación. Al final, tanto
en Madrid como en Kaunas el concepto es el mismo, que la gente con más
dinero forme su élite al margen del grueso de la población.
Además,
de regreso también quise innovar en el camino y me crucé con unos
edificios muy modernos que rodeaban parques y zonas deportivas, hasta
minigolf. Es curioso porque seguramente sean los edificios más modernos
de la ciudad pero, en lugar de situarlos en un área en la que sean
visibles para dotar de modernidad a la ciudad, los han levantado entre
naves industriales, como queriendo ocultar la riqueza para que los que
viven en los edificios soviéticos medio derruidos se conformen con lo
que tienen y no deseen vivir en el edificio nuevo, porque de estos
edificios no hay para todos. En definitiva, no hay suficiente dinero
para todos.
El domingo
me harté a comer fuet de El Pozo. Creo que es el producto español
estrella de todos los que puedes encontrar en los supermercados, que
tampoco son tantos. Hay algún que otro jamón serrano, atún Calvo,
pastillas para caldo de Gallina Blanca, cerveza Estrella Damm y unos
cuantos vinos, por supuesto. Pero nada más. Tampoco es que hayan
demasiados productos extranjeros en general porque las empresas más
grandes de Lituania están relacionadas con la alimentación o la bebida.
Quiero decir, en casi todos los países del mundo existen grandes
compañías relacionadas con ese sector, pero comparten la élite
empresarial con compañías de otros muchos tipos. Sin embargo, en
Lituania esa élite se conforma prácticamente de estas empresas de
alimentación y bebida. Entonces, en los supermercados le dan mucha
cancha a estas marcas frente a las extranjeras. Claro que la
globalización provoca que siempre estén las típicas marcas en
determinados productos, como mayonesa Heinz, papas fritas Lays o cerveza
Heineken.



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