Día 193: Después de la calma, la tormenta
El lunes fue un día bastante extraño. Creo que ya he explicado que, tras el fin de semana con la familia, los niños suelen llegar el lunes muy revolucionados. Sin embargo, este fue muy distinto, de tranquilidad. Solo encuentro un motivo. Que había menos niños en el centro porque los colegios han reabierto para casi todas las edades y porque, debido a eso mismo, hemos reestructurado los dos grupos en los que estamos trabajando para estar lo menos expuestos posible al covid. Entonces, es como si al haber menos ruido, los niños que sí vinieron hayan sentido mucha más calma y, por otro lado, estaban intentado reubicarse en los nuevos grupos.
Pero creo que, a medio plazo, las consecuencias conducirán hacia justo lo contrario a la calma. Cuando los niños empiecen a echar de menos a los que ahora van al colegio y a los que antes estaban en su mismo grupo, la tranquilidad se convertirá en ira. Esos días huracanados vendrán y debemos estar prevenidos, aunque si algo caracteriza a estos niños es que no puedes predecirlos, quizá estallan dentro de poco, o dentro de mucho, o incluso nunca.



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