El viernes fue el Día del Padre. En España. Porque en
Lituania, por ejemplo, es el primer domingo de junio. Sin embargo, yo
quise hacer una actividad relacionada con los padres. Preparé una carta
con los niños, usando las siluetas de nuestras manos. Tanto yo como las
compañeras nos sorprendimos de lo bien que reaccionaron los niños ante
la actividad. Al saber que estaban haciendo un regalo para los padres,
prestaron mucha atención y se concentraron en dar lo mejor de ellos
mismos. El resultado no pudo ser mejor y, llegada la hora de ir a casa,
se iban del centro con el regalo para sus padres en la mano.
El
viernes también celebramos el Día Internacional del Síndrome de Down.
Vimos un pequeño vídeo sobre por qué alguien tiene este síndrome y sobre
la integración de esas personas en la sociedad. Luego, nos sacamos
fotos de nuestros calcetines, en cada pierna uno distinto, y pintamos un
sol, símbolo del Símbolo de Down. Además, por la mañana cocinamos una
waffles que doblamos porque, dentro, escondimos un papelito con una
frase motivacional. Por la tarde, en plena celebración, repartimos los
waffles. Abrí el mío y la frase que escondía era: Cuando estás contento,
cada uno de esos días brillas como el oro. Los niños, sin embargo,
olvidaron abrir el waffle, y quizá nosotros no estuvimos tan atentos
como deberíamos, así que se lo comieron con papelito incluido.
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