Día 180: Peluquero
En este trabajo tienes que aceptar que no puedes controlar todos los comportamientos de los niños, ni evitar situaciones desagradables. Porque nuestro método es otorgarles cierto espacio, cierta libertad en la que ellos transiten. Así, el martes estábamos haciendo una actividad en la que había que cortar un dibujito y uno de los niños cogió y, en cuestión de dos segundos en lo que reaccionar es imposible, le cortó parte de la melena a la niña de al lado. Era yo el que estaba más cerca del chaval, el único que podía haberlo evitado, pero incluso para mí resultaba imposible porque me situaba en el lado opuesto. La única forma de que aquello no hubiese ocurrido es que yo me ubicase entre el niño y la niña. Pero si hacemos eso cada vez, las relaciones entre los niños y niñas del centro no serían de amistad, como lo son, a pesar de que de vez en cuando tengan comportamientos inexplicables como el que os acabo de contar.



Comentarios
Publicar un comentario