El
viernes tuvimos una reunión online de más de cuatro horas entre todos
los voluntarios. No me gustan para nada este tipo de reuniones porque te
piden que hables de ti como si nada, como si fuera fácil, como si
fueses una máquina de producir información personal. Creo que los
trabajadores sociales que preparan esta clase de reuniones lo hacen así
porque deben justificar su empleo de algún modo y poner en práctica sus
conocimientos, pero se equivocan al pensar que la gente está dispuesta a
participar con agrado. De hecho, muchos de los que participamos el
viernes no estábamos a favor de esa metodología tan personal. La excusa
era conocernos mejor, tanto entre todos como a nosotros mismos, y
termina siendo contraproducente.
También,
hicimos un juego en equipos en los que había que sobrevivir a distintas
circunstancias en una isla desierta con determinados objetos
seleccionados. Este tipo de juegos que te prepara tanto un trabajador
social como un departamento de recursos humanos. Yo soy más partidario
de estas actividades en las reuniones, porque conocerse unos a otros y a
uno mismo sucede espontáneamente. Lo peor que puedes hacer si quieres
profundizar en ti es decirte "voy a conocerme mejor". Al final te
crearás la imagen de ti mismo que deseas y no la real.
Por
otra parte, por la noche vi los nuevos capítulos de Hierro. La primera
temporada no me convenció para nada porque la historia estaba muy cogida
con pinzas y estos dos capítulos han sido bastante decepcionantes
porque, si bien la historia parece más consistentes, para lograr esa
consistencia se han ido a una trama básica. Sin embargo, la sigo viendo y
la seguiré viendo como si fuese mi trabajo. En mi opinión, parte del
éxito de las series no tiene nada que ver con su calidad, sino porque
hemos aceptado que lo que empezamos, lo acabamos, de lo contrario el
tiempo invertido sería tiempo perdido. Es como si cuando diésemos al
play en el segundo capítulo (no tanto en el primero) firmamos un
contrato de convivencia hasta el fin de los días. Luego está Cuéntame,
que firmó un contrato con los españoles pero a la inversa, moriremos
todos y ahí seguirá, hasta que el Teide explote de nuevo.
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