Día 161: Más de uno

El jueves fue un día más bien normalito en el centro de día porque en nuestro grupo solo había un niño. Uno del que hay que estar muy pendiente y es muy activo, pero solo un niño para dos trabajadores. Esta circunstancia es buena para los trabajadores porque tienen una capacidad de control sobre él más elevada y en el caso de este niño es necesario. Sin embargo, puede ser negativo para el niño porque percibe un exceso de atención que le coarta, le limita y eso puede conducir hacia una explosión de justo lo contrario, es decir, hiperactividad. Claro que hay excepciones y precisamente el niño del que nos teníamos que ocupar el jueves. Es una excepción porque suele ser el primer en llegar y el último en marcharse, así que está acostumbrado a estar a solas en el centro con el resto de trabajadores y, de hecho, se siente cómodo en ese papel de único. Los hay que, por edad, son más adolescentes que niños y esa madurez les ayuda a gustar estar con gente mayor sin necesidad de contar con otros compañeros al lado. Pero es curioso como otros niños salen corriendo a otro lado o se apagan cuando perciben que están con más de un trabajador. O que pueden comer perfectamente con otros tres o cuatro trabajadores porque están acostumbrados a comer en familia y, no obstante, les incómodo jugar con ese mismo grupo de empleados. 



Comentarios

Entradas populares