Día 160: La persona más feliz del mundo

El día post celebración de la independencia de Lituania, en el centro de día mantuvimos una parte del festejo, hacer pancakes. Eso sí, nos saltamos una parte de la tradición, que unos tengan su color habitual, amarillo, pero echar colorante rojo y verde a otros. Así, formar la bandera del país con pancakes. Me recuerda al ritual católico de comerse el cuerpo de Cristo como gesto de fidelidad y de empatía hacia la religión. En este caso, demuestras tu amor a la patria y tu pertenencia a ella. Creo que ese patriotismo tiene una consecuencia en la sociedad lituana, la inmovilidad. Me costaba entender porque se casan y tienen hijos tan pronto, en sus primeros veinte. Me costaba entenderlo porque no van sobrados de dinero, los sueldos y las condiciones laborales son peores que en España. Creo que la diferencia definitiva es que los jóvenes españoles no son tan patriotas y piensan a menudo en vivir en el extranjero así que no van a formalizar una existencia en familia sin tener claro su destino. En Lituania, como saben que se van a quedar aquí para siempre, buscan estabilidad cuanto antes. Eso de no abandonar el país también se puede relacionar con la población. No es lo mismo dejar un territorio de 46 millones de habitantes que es muy atractivo para el resto del mundo que uno de menos de 3 millones y que encima pasa totalmente desapercibido. Los lituanos sienten que, si se marchan, su país quedará huérfano, deshabitado.

Bueno, qué pesado soy a veces. Muchas veces. Otra cosa que hice el miércoles fue jugar con una marioneta en forma de pájaro con la que le intentaba comer a uno de los niños que siempre está muy revolucionado. Estábamos quietos, cada uno a un lado de una pizarra móvil que hacía de telón. Pero a pesar de eso, terminé exhausto, con la sensación de un no parar. Y, sin embargo, él mantuvo su energía intacta. Es lo que más le envidio. En realidad no. Lo que realmente me da envidia es su felicidad, que parece perpetua y espero que lo sea. Pero me temo que a todos la vida adulta nos resta ilusión y alegría de una forma u otra. Y a él va a ser en forma de falta de aceptación, de prejuicios y de calificativos como "loco".
 

 

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