Día 158: El trineo
Al final, el día post San Valentín regresé al centro de día. Esta semana para los niños es festiva, no van al colegio, y eso tiene sus consecuencias en el centro. El efecto de sacar a los niños de su rutina suele ser el enfado, la rebeldía o el exceso de actividad. Y el lunes tuvimos que lidiar con todo eso, dándose escenas desagradables. No obstante, las aguas se calmaron durante la tarde, en la nieve que cubre el lago helado y sus alrededores. Nos tiramos en trineo, les arrastré sobre el lago, hicimos bolas grandes y, en definitiva, pasamos un muy buen rato.
Durante el tiempo que he estado en Dinamarca y en cuarentena, la situación del covid ha mejorado mucho en Lituania. Eso no quita que aún siga existiendo cierto riesgo. De hecho, el lunes, tras casi un mes sin ir al centro, lo primero que me dijeron es que una de las compañeras estaba enferma y tenía que hacerse una PCR para confirmar si es solo un resfriado o el virus. En caso de ser positivo, el centro tendrá que cerrar unos días. Y, mientras esperamos los resultados, tenemos que evitar al ciento por ciento el contacto entre los dos grupos en los que hemos venido trabajando. Sin embargo, resultó imposible porque era el cumpleaños de una de las niñas y había que celebrarlo. Intentamos ocultarlo pero, como no trabajamos con walkie talkies, fue imposible y al final nos vimos obligados a permitirles juntarse por un pequeño momento.



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