Días 119 y 120: Toc Toc

Los días 7 y 8 llegó el momento de despedir las Navidades. Quitamos toda la decoración que tanto colorido le daba al centro de día. Pero que, también, mantenía a los niños en un excitación constante porque mientras esa decoración permaneciese ellos se sentían en Navidades y con la posibilidad de que Papá Noel regresase. En definitiva, volver a la normalidad tras las fiestas era tan triste como necesario. 

Normalmente estoy muy atento a España, especialmente a Madrid y Canarias. Pero estos días he estado realmente todo el rato con un ojo puesto en Madrid por lo que estaba pasando con la nieve. Hasta un amigo me mandó una foto de un árbol que cayó sobre un coche justo delante de su ventana. El peligro era evidente porque los árboles de Madrid son muy viejos y sus troncos están muy carcomidos por dentro por culpa de los escarabajos. Es algo que se sabe desde hace tiempo, y el peso de la nieve era el ingrediente definitivo para tirarlos al suelo. Por suerte, pocas desgracias hemos tenido que lamentar para lo que podía haber sido. 

En Kaunas, estos días también han sido los de una mayor nevada desde que he llegado. La ciudad estaba preciosa, muy blanca, más báltica que nunca. El lago que está junto a mi trabajo era realmente espectaculares medio congelado, con la playita del fondo llena de nieve, la casita que le acompaña con el tejado nevado y la fila de árboles que rodea al lago con un color muy verdiblanco, muy bético. En el centro fueron días tranquilos, de paseos por las calles blancas, de actividades de pintura, de películas. Una especie de transición definitiva y reflexiva hacia el nuevo año. 

El viernes por la noche cociné para mis compañeros una versión vegetariana de mi famosa Hamburguesa Guesa. Después, vimos la película española TOC TOC, en la que se ve que la discapacidad está presente de muchas formas, pues incluso un TOC excesivo te puede causar una verdadera incapacidad social.



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