Días 117 y 118: Y los Reyes aparecieron en Kaunas

5 y 6 de enero. Los días más importantes de la mayor parte de mi vida. Cuando era niño, sentía un flujo de nerviosismo recorriendo mis venas cuando estás fechas se acercaban. Valía la pena vivir el resto del año solo por esas dos jornadas de magia, por sentirse protagonista durante 48 horas y por comprobar si los deseos que has escrito en la carta de cumplen. Ahora, con 28 años y en Kaunas, no he ido a ninguna cabalgata, no he visto a ningún rey mago, no he abierto ningún paquete, no he hecho la típica ruta en busca de regalos y más regalos, no he comido con la familia, no he tomado roscón... He pasado al otro lado, soy un Rey Mago más, regalando mi tiempo y mis esfuerzos a los niños del centro, y renunciando a los regalos. La víspera de Reyes, al llegar a casa no descansé, preparé una presentación para explicarles a los niños cómo se viven esos días en España, qué es lo que hacemos y cada detalle que los hacen tan mágicos. El 6 de enero se las enseñé y, después, realicé con ellos la primera actividad desarrollada por mí. Construimos Reyes Magos con el material que había encontrado en el centro y que nos podía servir. Cuando vi a Melchor, Gaspar y Baltasar terminados, hechos por los niños, entendí del todo que en la vida adulta la magia de estos días es totalmente distinta, pero es igual o más hechizante que la experimentada durante la infancia. Ser Rey Mago es tan excitante como ser el niño que les espera.


 

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