Algunos
de los niños y niñas del centro tienen un sentido de la comedia innato.
Y no me refiero a que su discapacidad les haga graciosos (que es lo que
mucha gente piensa), es que saben hacer reír de forma consciente. El
viernes uno de ellos consiguió que me doliese la barriga de tanta risa,
algo que no me pasaba hace mucho. Resulta que tenemos una especie de
capullo en el que los niños se meten y empiezan a dar vueltas a toda
velocidad. Pero este día un niño lo empezó a usar con otra finalidad. Se
balanceaba para intentar llegar a coger una pelota. Como no llegaba, se
levantaba, se acercaba a la pelota y, en vez de cogerla, la miraba con
un dedo en la boca, con gesto pensativo. Poco después, levantaba el dedo
como diciendo "¡EUREKA!", y volvía a balancearse con una forma corporal
diferentes hasta que alcanzaba la pelota. En palabras no resulta tan
gracioso, obviamente, pero parecía un sketch de los mejores tiempos de
los Monty Python.
Además
de eso, el viernes fue un día muy tranquilo. Y Kaunas celebró una nueva
victoria del Zalgiris en Euroliga. Vi el partido en la tele lituana. Lo
cual me sirvió para darme cuenta de que mi oído se va a adaptando al
idioma. El domingo fui a un centro comercial cercano para comprar
regalos a los compañeros de piso y la comunicación con los dependientes y
con la gente en general me está resultando bastante sencilla. Al menos
en lo básico. Mientras estaba de compras de repente empezó a sonar el
villancico Feliz Navidad, en español. Y con el típico güigüichu a merry
christmas tal y como lo canta un español.
Cada
vez está nevando más y cuando esa nieve se convierte en hielo empieza a
ser peligroso caminar. Tienes que hacer equilibrismos. Entre eso y el
covid es mejor quedarse en casa. Que fue lo que hicimos el sábado,
jugando al póker y viendo la película "Di que sí", con Jim Carrey
poniendo esas caras que fueron lo único que resultó gracioso. Hay niños
del centro con más comedia dentro de sí que muchos guionistas de
Hollywood.
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