Días 83 y 84: Whisky, primera y última vez

El miércoles fui a jugar al baloncesto y me quedé sorprendido al ver la cancha completamente blanca (excepto una pequeña parte) a causa del rocío de la noche que se había congelado. Los coches también parecían sacados de dentro de un iglú, y resulta extraño porque, en realidad, la sensación térmica no es tan baja como hace pensar la gélida estampa de esta ciudad. Aunque al día siguiente, el jueves, empezaron a azotar unas fuertes ráfagas de viento que frío que invitaban a quedarse en casita, refugiado en una manta en la cama. Últimamente estoy escribiendo mucho, más de la cuenta, así que no tengo demasiado que contar porque no me gusta hablar sobre lo que escribo. Por eso lo escribo, no lo digo.

Hemos jugado más al ajedrez. Clément sigue intratable, pero le he ganado a Lalou con solo 5 o 6 movimientos. Cuando volví a jugar contra Clément, lo hicimos con un culín de whisky. La primera y última vez que bebo whisky en mi vida. Y eso que era del bueno. 


 

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