Día 103: Kaledu Senelis
El martes, cuando estoy llegando al centro después de mis clases de lituano, me veo saliendo del edificio a un Papa Noel (aquí Kaledos senelis, cuya traducción literal es el abuelo de la Navidad). El Papa Noel iba ataviado a la perfección, tanto que podrías creer que es el de verdad. Se subió a una furgoneta blanca en la que llevaba numerosas cajas blancas. Una vez dentro, me contaron que Papa Noel había ido a entregarles una caja de caramelos y que una de las niñas de había emocionado tanto que le salieron las lágrimas. Todos los niños del centro viven estás fechas con esa particular intensidad de la infancia en Navidad. Y aunque no pueda estar con la familia, gracias a ellos he sentido algo cercano a aquellos días tan mágicos cuando yo también era un niño. Yo creo que esa magia no desaparece con la edad, sino que se convierte. La ilusión de regalar es tan poderosa como la de abrir regalos, el vivir lejos de casa y volver por Navidad (eso que llevo ya más de una década experimentando) tiene su magia especial, igual que la conciencia de ciertos valores navideños que se comprenden con la madurez, como que a pesar del paso de los años la familia siga sana y unida, o el recuerdo de los que se han ido, que está vez tiene más sentido que nunca. O escribirte con esos amigos que algún día fueron más inseparables pero que el tiempo y las responsabilidades separan de una forma que somos casi incapaces de controlar. Hemos dejado ser niños pero no por eso vamos a dejar de disfrutar la Navidad.



Comentarios
Publicar un comentario