Días 65, 66, 67 y 68: Regreso a la nueva normalidad

Por fin, ya somos libres de nuevo. El martes ha sido nuestro primer día postcuarentena, y ya ha podido venir Eugene para ver el Zalgiris-CSKA, que ganó el equipo ruso apurado, y la exhibición de España frente Alemania. En realidad, estos partidos eran una excusa para pasar cuatro horas jugando a Danish. Tenemos una pequeña obsesión con ese juego, y ayer se nos fue definitivamente de las manos. A pesar de haber estado dos días sin salir de casa, nuestro primer día de liberación tampoco dio para hacer mucho porque una densa niebla vestía la ciudad. Así que en realidad el martes se pareció bastante a un día de cuarentena.

El lunes, una trabajadora de mi centro vino a casa a darme un libro sobre el Gentle Teaching, el método de enseñanza que usar en el centro de día, para que lo estudie antes de volver al trabajo la semana que viene. Estuvimos hablando unos minutos sobre la situación en Lituania en general y la cercanía de las Navidades. Ella no verá a la familia, a pesar de tenerlos cerca, solo por evitar el riesgo de contagiar a los padres o a los abuelos. La gente sigue asustada, tanto como en marzo-abril. Y, de hecho, en Lituania he percibido cómo tienen más miedo al virus que en España, lo que provoca que respeten más las restricciones o llevar mascarilla. 

El mejor momento del lunes fue, sin duda, cuando salgo de la habitación y me encuentro, en la cocina, a Clément disfrazado de Santa Claus (en su caso San Nicolás, porque es lo que celebran en Bélgica, y es el 6 de diciembre), con una barba hecha de cartulina blanca y una especie de corona improvisada también con cartulina. Y esa misma persona, Clément, es la que dice que mi síntoma del covid era que mis sentido del humor era cada vez peor, que decía chistes más malos cada día. Aiiiii mi madre la convivencia que nos espera.

El fin de semana vi los dos derbis canarios, el de baloncesto y el de fútbol. En el de baloncesto, el mejor jugador del Granca en el partido fue un lituano que lanzó un triple desde muy lejos y el narrador dijo: "Lo ha lanzado desde Kaunas". Es una tontería, pero me hizo ilusión y me sacó una sonrisa. Este fin de semana he cocinado zarangollo, un plato murciano que estaba increíblemente bueno. Y también hemos vuelto a hacer sushi, y se medio mejor que la última vez la verdad. Después del sushi vimos una peli francesa llamada "Cannes, la ciudad del miedo". Después de ver decenas y decenas de comedias francesas, por fin he encontrado una que me haga reír de verdad, casi de principio a fin. Os la recomiendo mucho la verdad. 



Comentarios

Entradas populares