Día 72: Kebabs como árboles
El sábado fue un día dividido en dos partes muy diferentes. Una mañana perezosa que pasé durmiendo, y una tarde en la que no paré. Primero, fui a jugar al baloncesto con Clément. Se nos unió Eugene, que apareció subido en un patinete eléctrico pero con una actitud que parecía estar sobre una carroza. Poco más tarde, se nos unieron un adolescente y dos niños lituanos que nos volvieron a demostrar que en este país hay mucho talento para este deporte. Uno de los niños, que tendría 6 o 7 años, nos dejó especialmente sorprendidos. A pesar de no levantarse dos palmos del suelo, enchufaba canastas como si nada y, encima, de todos los colores.
Después de que este niño nos diese una lección de baloncesto, nos fuimos al piso de los baltusianos a pasar el resto de la tarde. Al llegar, escuchamos los gritos sexuales de Liban mientras él y Canberk pasaban un buen rato haciendo ejercicio en la habitación. David había preparado un quesillo que estaba muy bueno. Los voluntarios están teniendo la suerte de descubrir la gastronomía canaria. Y ya, por fin, pasamos al modo juego. Jugamos a adivinar frases o palabras solo haciendo gestos, lo cual se me dio especialmente bien, incluso con un término tan complicado como consumismo que, como no, me dijo al oído el siempre mal pensado Clément.
También disputamos una breve Copa del Mundo de Dobble, un aperitivo de las siguientes ediciones, que prometen ser más extensas y competitivas. Por último, regresamos a casa para ver el Atlético-Barcelona, comernos un Kebab de dimensiones abismales y jugar a Danish. Aquí os dejo la pequeña crónica del conta del Copa del Mundo de Dobble.
"Una mesa redonda y estrecha, de madera clara y solo tres patas, fue el lugar escogido para esta Copa del Mundo de únicamente cinco rondas. La brevedad de la competición provocó que ninguno de los jugadores hiciese concesiones desde el primer momento. Bueno, una de los participantes sí que hizo muchas concesiones. Enora, descontenta con representar a Francia en lugar de a Bretaña, quedó última en todas las rondas excepto en una, que fue penúltima. La representación de Bretaña recayó en Lalou, que fue la campeona con un imponente resultado. Ganó cuatro de las cinco rondas.
El segundo clasificado fue el belga Clément, seguido por el representante de Tenerife, Óscar, el de Colombia, David, el de la región turca de Izmir, Canberk, y la ya citada Enora. Los puestos más disputados fueron el segundo y el tercero entre Clément y Óscar, y el cuarto y el quinto entre David y Canberk. Tanto Óscar como Canberk intentaron robar las posiciones a sus competidores, sin embargo, la partida se les quedó corta. Esperemos que la próxima Copa del Mundo sea más extensa".



Comentarios
Publicar un comentario