Día 47: Cambios y más cambios

Hemos cambiado la hora y eso provoca que a las 18:00 ya sea prácticamente de noche cerrada. Son los primeros días, así que todavía no he notado las consecuencias reales de que cuando llegue a casa ya no disponga de horas de luz. Es un cambio vital importante que, casi de forma inconsciente, reduce tu vida a pasar mucho más tiempo en casa. Una circunstancia apoyada también por el frío creciente día tras día. Este contexto provoca que la vida sea muy distinta a la de España.

Aunque tengo un argumento a mi favor para creer que me adaptaré sin problema. Ya puedo decir que me he acostumbrado al horario de comidas. Ese de desayunar lo antes posible, comer a las 12 y cenar a las 19:00. Es verdad que a veces mi estómago me echa un poco la bronca por el cambio, pero lo estoy sobrellevando mejor de lo que esperaba. Mis padres me preguntan mucho por la comida, creo que es lo que más les preocupa. Además, teniendo en cuenta que en mis primeros años en Madrid me alimentaba a base de pasta y arroz y el San Jacobo era como el plato pijo de la semana. Lleve demasiado al extremo la vida de estudiante. Y quizá no quieren que haga lo mismo con la vida de voluntario. Pero es que está ocurriendo justo lo contrario. Estoy cocinando bastante y bien. Este día, de hecho, hice pisto manchego. Mi primera vez y me quedó muy rico. Incluso tenía un sabor muy reconocible a pisto. Este año quiero introducir a mis compañeros de piso en la gastronomía española, especialmente a las recetas con verduras porque Lalou no come carne. Y de paso, aprovechar para aprender yo a cocinar esos platos. 

Por cierto, el tubo de burbujas y colores que tenemos en el centro de día es espectacular. Y tiene un resultado muy interesante en la relajación de los niños.
 



 

Comentarios

Entradas populares