Día 35: Heridas de guerra
Una de las cosas que más me llama la atención del centro de día es la cantidad de actividad que realizan con gente externa. La última que he conocida está relacionada con una colaboración con el festival de música más importante de la ciudad. Ayer vino una mujer con fotografías de instrumentos para que los chicos eligiesen uno y los dibujasen y pintasen en un folio en blanco. Luego, les entregó un dossier que deberán pintar durante el resto del año. Así, intentan introducirlos en la música. Yo también he pintado un piano y hacía mucho tiempo (desde niño) que no terminaba con las manos tan sucias. Me ha encantado esa sensación.
Antes, habíamos estado "calentando" tocando canciones populares lituanas en la sala de música. Y hemos celebrado otro nuevo cumpleaños. En mis tres semanas en el centro, hemos celebrado tres cumpleaños. Creo que he comido más tarta en lo que llevo en Kaunas que el último año en Madrid. Ya en casa, he ido a jugar con Clément al baloncesto. Vamos mejorando poco a poco, pero a veces nos damos golpes y tenemos que regresar a casa antes de tiempo, como ocurrió ayer. Después, me puse a cocinar un gazpacho con mis pinches cortando los ingredientes. Ahora mismo está en la nevera, sólo hemos probado unas cucharadas. Por últimos, hemos pedido unas pizzas y hemos intentado ver una película lituana, "El bosque de los Dioses". Bueno, ellos la han visto, yo me he quedado dormido a los 10 minutos como mucho. Esta semana he dormido muy poco y de ahí que no aguantase viendo la peli a pesar de que fuesen las 21:00. Lo malo es que a las 3:00 ya estaba despierto otra vez y no he conseguido volver a conciliar el sueño. Pero entre la música y la escritura se ha pasado el tiempo rápido y ya está amaneciendo de nuevo en Kaunas.



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