Día 25: En el que nada especial ocurrió

El día de ayer puede ser recordado como el que nada especialmente importante ocurrió. Igual que el día al que va dedicado al monumento de la foto, el mejor monumento que he visto nunca. Lo único reseñable fue que he vivido el momento de mayor tensión desde que empecé en el centro cuando uno de los niños empezó a tirar sus galletas, el plato, las sillas... Una situación muy compleja que supongo se repetirá bastante. Por la noche, Clément hizo para cenar una comida alemana que consistía en hacer bolas con harina, migas de pan, huevo y algunas cosas más. No estaba muy rico porque quedó muy pastoso. Pero aún así nos comimos dos bolas (enormes) cada uno. Pero sobraron como unas 10, que fueron al congelador. No teníamos suficiente "hungary", que es lo que decimos para decir que tenemos hambre. Todo surgió cuando Lalou contó que en Alemania le dijo a una compañera de piso "I am hungry", y la compañera entendió "I am hungary". Así que Lalou pasó a ser húngara. 



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