Día 24: Chiquita ostia

Después de un sábado tan vago, el domingo fue todo lo contrario. Por la mañana fuimos a coger un funicular que nos llevó a un mirador y una parte alta de la ciudad con casitas unifamiliares. Todo eso lo hicimos perseguidos por el cámara Eugene, que dio sus primeros pasos en la fotografía con la cámara de Clément. Después bajamos de nuevo al centro de la ciudad y comimos en un chino que estaba bueno y a buen precio. Yo juraría que me comí por primera vez un plato entero con palillos chinos. Regresamos a casa para jugar al baloncesto, un 3 vs 3: Eugene, Clément e Indy contra Camille, Laia y yo. Indy creo que ha sido la persona de toda la historia de la humanidad que más rápido ha aprendido a tirar bien a canasta. Yo me llevé un golpe fuerte al intentar defender. Me caí al suelo de lado y aún me duele bastante la cadera. Y ahora empieza la semana en el centro con los niños. Estoy temblando.

 

Tras el basket, estuvimos tomando cerveza en casa otra vez, mientras Eugene dormía en nuestra habitación vacía sobre la que nos surgen muchas preguntas: ¿Vendrá alguien?, si no, ¿de qué lo usaremos?, ¿por qué hay una televisión que no funciona? Hablando de habitaciones, otro día más mis intentos de conquistar la de Clément no han servido para nada. Lalou no ayuda lo suficiente.

Bueno, he conocido un tinerfeño en Kaunas. Sí, no me lo podía imaginar. Vive con Enora, una amiga de Lalou desde los 2 años y que también ha venido a Kaunas a hacer voluntariado. Por eso me pude enterar de que había otro tinerfeño. Primero me dio miedo, porque pensaba que podía conocer a gente que yo conozco, lo cual no me apetece nada la verdad. Pero no, falsa alarma. Además, el chico es muy simpático, como no podría ser de otra manera siendo canario. Ellos están aún de cuarentena hasta mediados de esta semana pero pueden salir a 1km de su casa con mascarilla y viven a 5 minutos andando de nosotros. Así que no había problema en quedar y sentarnos en unos banquitos a hablar. Al rato, cuando Lalou ya había vuelto de trabajar, se unió ella y Clément, y también Enora y otro voluntario turco que me tiene que perdonar por no saber escribir bien su nombre, así que mejor no hacerlo de momento. Después de su demostración de capoeira, nos volvimos cada uno a su casa. Estuve cocinando para comer hoy y para cenar ayer. El colofón a un día muy ajetreado pero son esos los días que me gustan porque me hacen sentir satisfecho.

Comentarios

Entradas populares