Día 23: Muy vago
De todos los días que he estado en Kaunas, ayer fue el primero en el que estaba realmente vago. Puede ser que la pequeña resaca ayudase, o que no termino de dormir bien en esta cama. De la que, irónicamente, ayer no quería salir. Me quedé tumbado, mirando al techo, con el móvil, hasta que las tripas llamaron mi atención y las silencié con unos trozos de pizza fríos de la noche anterior. Estaba vago hasta para meterlos en el microondas. El plan era salir otra vez por la noche, vestirnos mejor para ver si nos dejaban entrar en una discoteca. Pero al final la gente se rajó y acabamos casa uno en su casa. En la nuestra, estuvimos un rato hablando mientras cenábamos (a la hora de la merienda) y después nos pusimos a buscar una película. Para mis sorpresa, ni Clément ni Lalou habían visto Zoolander, así que no había nada más que hablar. La decisión estaba tomada. No sé ya ni cuántas veces la he visto, pero mi sigue haciendo la misma gracia. Creo que a ellos no les hizo tanta gracia, más bien les pareció una locura un poco incomprensible.
La foto es de un árbol que ya estaba en otoño desde el día que llegué. Es increíble como todos los de su alrededor han terminado por seguir su ejemplo y adoptar ese color amarillento. Es curioso como una ciudad tan frondosa como esta, va perdiendo volumen poco a poco.



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