Día 22: La noche de las guaguas fantasmas

 Anoche pasaron cosas muy raras. Camille, Indy, Laia y yo salimos de fiesta. Primero habíamos estado en casa bebiendo y comiendo con Lalou, Clément y Yannick. Y cuando fuimos a coger el bus que nos debía llevar al centro ocurrió algo sorprendente. El conductor hizo el amago de parar, pero no en la parada, sino antes. Además, las puertas se abrieron y se cerraron inmediatamente, así que no lo pudimos coger. Y lo peor es que con el segundo nos pasó casi que lo mismo. Entre risas e incredulidad, fuimos a otra parada a coger otro, pero cuando ya estábamos en el bus nos dimos cuenta de que no seguía la dirección que queríamos. No nos quedó otra que coger un taxi (Bolt).

Una vez en el centro, fuimos a la discoteca en la que pretendíamos entrar. Sin embargo, los dos porteros nos dejaron bien claro con un gesto de cabeza que no podíamos pasar. Pensamos que era porque no íbamos suficientemente arreglados, pero después de lo de los buses no sabemos qué pensar. Al final, entramos en el pub del ascensor. Todo iba bien hasta que una chica que iba sola se nos sentó al lado y el recuerdo del pasado fin de semana con la italiana nos vino a la mente. Esta chica estaba más cuerda eso sí, a pesar de pasarse la mascarilla por sus partes íntimas y por darle una ostia a un chaval que intentaba bailar con ella después de señalarse las tetas en plan "no se toca, es mío". Surrealista. Pero lo pasamos muy bien bailando, bebiendo y observando a la gente rarita. Cuando tuvimos que irnos porque iban a cerrar, un tío bastante pedo se pegó a nosotros hablando lituano y no se iba. Después, otro parecía seguirnos y empezó a hablar con nosotros. Por último, la policía se para delante nuestra y nos pregunta si hemos visto una pelea. Parecía que nunca podríamos llegar a casa, que siempre pasaba algo. Yo me volví andando y me perdí, así que al final estuve como hora y media para llegar a casa, pero se me hizo corto mientras hablaba conmigo mismo, aclarando ideas. 

Ya vamos siendo cada vez más en el grupo, pero una de las últimas adquisiciones, un chico letón recién llegado, digamos que nos tiene algo desconcertados por sus mensajes. La tarde-noche fue un poco loca, aunque al menos por la mañana el centro me aportó cordura. Seguimos con la rutina del baile, los masajes y pasarnos el angelito para contar nuestros sentimientos y nuestros deseos. Ayer celebramos el cumpleaños de uno de los chicos, le cantamos el cumpleaños feliz, comimos tarta, jugamos con globos.... También vimos una película de animación en lituano. Sólo me enteré de las dos primeras palabras de la peli: "Labas rytas".
 

 

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