Día 8: La escalera

 

 

¡Al fin he podido salir! El gobierno lituano ha sido cordial y nos ha permitido salir de casa con mascarilla y a, como mucho, 1 kilómetro de distancia. Yo sólo, después de comer, me he dado una vuelta por los alrededores, haciendo un reconocimiento de la zona. He flipado con la cantidad de parques y zonas de juego al aire libre que tenemos aquí cerca, y también con la cantidad de árboles. Además, hay un colegio, un quiosco o una especie de food truck de perritos calientes. Aunque lo mejor es nuestro carril bici. Tengo muchas ganas de usarlo hasta el infinito y más allá. Me he cruzado con unas escaleras de madera rodeadas de árboles y la curiosidad me ha llamado demasiado. No he podido evitar bajarlas a ver lo que había al final. Como iba solo, me he quitado la mascarilla y me ha sorprendido mucho el aire tan limpio y a bosque que se puede encontrar en medio de esta ciudad (ya lo sentía desde la ventana, pero a ras de suelo es mucho más potente). Las escaleras daban a un conjunto de casas unifamiliares con su jardincito, todas muy rústicas, justo pegadas a una larga carretera. Era Lituania, pero también podría ser alguna ciudad olvidada del centro de Estados Unidos, solo que aquí predomina el verde y allí el marrón claro.


Antes de salir, por la mañana, hemos tenido nuestro Welcome Day, una reunión virtual entre las coordinadoras (Vitalija y Deimante) y los ocho voluntarios que ya estamos en Kaunas (faltan bastantes por llegar), además de Lalou, Clément y yo estaba otra española, Laia; dos franceses más, Yannick y Camille; un ruso, Egvenii, y una chica de Laos, Indy. Cada uno se ha presentado con su nombre, país de procedencia, proyecto en el que trabajará y su grado de motivación. Luego, nos han hecho varias preguntas para que conociésemos algo más la personalidad de cada uno. 

1-¿Cuánto te gastarías en calzado? Mi respuesta ha sido muy inferior a la de los demás, 20 euros. Yo no compro ropa porque no me gusta, no me siento bien gastando en ropa que no necesito (en la vertiente más estricta del verbo necesitar), así que me la suelen regalar. 

2-¿A qué edad consideras que una persona es vieja? No sabía que responder. Hay mucha gente que con una edad bastante avanzada esta genial, pero también hay mucha que al contrario, está hecha una mierda. Así que pensé en la edad de jubilación y la redondeé, 65. Pero realmente no es una contestación real, en este caso es muy difícil generalizar. Excepto Indy, el resto dijeron cifras más altas.

3-¿Cuántos grados consideras que ya es una temperatura invernal? Pues 5°. Me sorprendió que justo en esta respuesta estuve más o menos en la media de mis compañeros, así que no soy tan friolero como pienso. 

4-¿A partir de cuánto tiempo ya te molesta esperar a alguien? En esto mi cifra volvió a ser bastante más inferior. 10 minutos. Lo siento, pero me preocupo por ser puntual y en contadas ocasiones no suelo serlo y, cuando ocurre, tengo un buen motivo. Pero la mayoría de personas impuntuales que conozco lo son por pasotismo, porque se preparan en exceso o, directamente, no valoran tanto el tiempo de los demás. Para mí, el tiempo es muy valioso y ya es bastante difícil gestionarlo y no sentirte culpable por perderlo como para estar provocando que otra persona sienta que lo está derrochando esperándote.

5-¿Qué consideras más maleducado en un servicio de restaurante? Que me pongan los platos de otra mesa. Porque me da vergüenza y porque es una indicación de caos, y el caos es lo menos educado que hay. Para esta pregunta hubo muchísimas respuestas y ninguna se repitió. Conclusión, un camarero puede ser maleducado de, al menos, ocho formas XD

Hemos continuado con otro juego de preguntas y respuestas al que jugamos a través de una app llamada Kahoot, con el objetivo de que ellas supiesen cuánto sabemos realmente sobre a quién tenemos que dirigirnos en caso de que se den determinadas situaciones. Después del juego, han pasado a explicarnos detenidamente cada una de las partes de nuestro voluntariado, nuestras responsabilidades y nuestras tareas como miembros del European Solidarity Corps. Al final, nos han pedido hacer un breve comentario sobre el meeting, que dijésemos si nuestra motivación había cambiado y que elijiésemos un color que expresase nuestros sentimientos hacia el proyecto. El mío, como siempre, ha sido mi azul. Amo el azul.

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