Día 4: Globo aeroestático

 Primer lunes en Kaunas. Tengo pocas cosas que hacer más que estudiar lituano. Hoy he consolidado los pronombres y los posesivos, los meses y los días de la semana. Además, he empezado con las partes del cuerpo, algunas tan fáciles como nariz que se dice nosis u ojos, akis, y otras casi imposibles de meter en la cabeza, como mandíbula, žandikaulis. Estoy intentado usar la nemotecnia siempre que puedo. Por ejemplo, cabeza se dice galva, y yo pienso en una cabeza calva, o pierna es koja, y yo pienso en una persona koja. Es un reto bastante divertido la verdad, me lo estoy pasando bien. No sé si me lo pasaré tan bien en la vida postcuarentena, hacíendome entender y tratando de comprender lo que me dicen. Puedo hablar con todo el mundo en inglés, excepto con los chicos del centro, que solo saben lituano. Y ellos son el centro de mi trabajo, así que no me queda otra que ponerme las pilas y afinar el oído.

Además de estudiar, hoy he escrito alguna cosilla, he hecho ejercicio en mi habitación y, lo más importante, he hecho la compra con mis compañeros de piso. Primero, hemos probado en un supermercado llamado Rimi. Cuando lo teníamos todo después de más de media hora, fuimos a pagar y no nos dejaba porque necesitábamos un teléfono con prefijo lituani y ninguno lo tiene. Como en la UE no hay roaming, vamos a funcionar con nuestras tarifas del país de origen. El segundo intento fue en el supermercado Barbora. Era más cara, pero no nos quedaba otra. Pues bien, volvimos a hacer la compra pero a trompicones porque, de repente, la wifi empezó a fallar. Una locura. Total, que al final invertimos dos horas en hacer una compra que nos llegará mañana por la mañana. Lo estamos deseando la verdad, porque llevamos comiendo tres días lo que había, no lo que queremos, y hemos repetido bastante en este poco tiempo. Pero son las circunstancias. Mañana entraremos en una nueva normalidad alimenticia. 

A media tarde me he asomado a la ventana y he visto un globo aerostático. Quizá os parece una chorrada, pero que yo recuerde no había visto ninguno en mi vida. Se mueven muuuuuuuuuuy lento, como la maldita cuarentena. 



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