Día 20: El perro

Primer día completo de trabajo y el bus llega unos minutos tarde. Encima, en una de las paradas las puertas se quedan bloqueadas y no cerraban. Y me he puesto de los nervios porque no quiero dar la impresión de impuntualidad desde un primer momento. Al final, después de caminar al lado de nuestro precioso lago (el de la foto), he llegado solo un par de minutos después de las 10. Me han tomado la temperatura, lo cual es un ritual diario, y he dado 35,6°. Después, como solo había un niño en el centro, me he puesto a preparar una presentación sobre mí que expondré el viernes de la próxima semana. Les hablaré de Canarias, de Madrid, de mis hobbies y de mis cosas favoritas. 
 
 
A las 12:00 comí con el resto de trabajadoras del centro. Sí, a las 12:00. Ya me estoy adaptando a los horarios de aquí, y en general del resto de Europa. Ya sabéis que en ese sentido lo raro ocurre en España. Ellas hablan en lituano durante la comida aunque luego me introdujeron algo de la conversación en inglés. Estaban hablando de reciclaje y por eso tampoco creyeron necesario meterme en la conversación, el tema no era interesante no emocionante. Yo entiendo perfectamente que hablen lituano. No es un problema para mí, más bien al contrario, porque es un buen momento para intentar ir cogiendo oído, captando los sonidos, palabras o frases. 

Después de la comida llegaron los chicos y estuvimos jugando hasta que llegó Nova. Nova es un perro adiestrado que viene genial para estimular a los niños a realizar ejercicio físico. Nova corre alrededor del campo, y los niños no ponen inconveniente en seguirle corriendo. Nova salta obstáculos, y los niños lo hacen. De otra manera, es complicado convencerles de que tienen que hacer ejercicio. Para ellos, la forma de hacerlo es mediante el juego. La verdad es que me pareció una idea estupenda. Creo que voy a aprender bastante este año en este centro sobre la discapacidad mental y cómo trabajar con ella, porque mis compañeras me cuentan por qué se hace cada cosa, cuál es el objetivo, y puntualizan en cada niño. A mí, particularmente, me gustan sus métodos. Por cierto, sé que hay gente que no está asociada al termino discapacidad mental pues en muchos casos se usa discapacidad intelectual. No me gusta llamarla intelectual, porque pueden tener ciertas discapacidades (por ejemplo, respecto a la comunicación, la coordinación o la velocidad de reacción) pero eso no supone que no sean inteligentes.

Por la tarde, cogí la bici durante hora y media y, al volver, Lalou hizo unos ñoquis que estaban riquísimos. Mientras los cocinaba, aproveché para ir a renovar mi bono de la guagua. Hablé con la chica del mostrador en inglés. Todo genial hasta que no entendía la palabra invoice (factura), lo cual es fundamental porque la necesito para que la asociación me lo reembolse. De pronto, me di cuenta de que soy idiota, porque recordé que precisamente factura es la única palabra lituana que conozco que es exactamente igual que en español. Así que problema solucionado. Lalou, Clément y yo nos comimos los ñoquis sin dejar rastro y después vimos los cuatro primeros capítulos de Cómo conocí a vuestra madre. Va a ser la serie de nuestro año en Kaunas.

 

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