Día 19: Mi estreno en el centro de día

Ayer fue mi primer día en el centro y si no publiqué el diario es porque estaba tan cansado que me quedé dormido antes de lo previsto. La noche anterior había dormido muy poco por culpa de los nervios y, una vez en el trabajo, las pocas energías que había recargado me las consumieron los niños. Son muy activos, pero muy muy muy activos. No paran. Me cayeron genial, recibí los primeros abrazos y saludos y estuve jugando con ellos. Y todo a pesar de la barrera del idioma. Desde el primer momento fueron conscientes de que no sé lituano y buscaron la manera de expresarse conmigo. Y compartían todo conmigo. Lo cual me llevó a una reflexión. A la sociedad les cuesta mucho ser inclusiva con la discapacidad mental (creo que hasta se juzga más que la física y se tiene hasta miedo). Sin embargo, la gente con discapacidad mental no tiene ningún problema en incluir en su círculo a quien no tiene esa discapacidad. Es decir, que mucha gente que se considera "normal" tiene una discapacidad importante en cuestión de inclusividad. 


El primero contacto con las trabajadoras del centro también fue estupendo. Y el edificio en si me flipó. Me resulta imposible imaginar algo así en España (hay que decir que está financiado por la UE). Tienen sala de música con dos pianos y muchos tambores, sala para hacer ejercicio con todo lo que necesitan, sala de juegos, otra sala de juegos, la cocina, los baños adaptados, un pabellón gigante contiguo, un parque para niños... Aunque lo que más me alucinó fue la sala de relajación, con su cama de agua, con sus sofás tipo masaje (o los que tenían Joey y Chandler en Friends), con su pecera, con su bola de discoteca y con un tubo que cambia de colores y emite burbujas. Y bueno, el edificio está en un lugar mágico, rodeado de muchos árboles y al lado de un lago bastante grande. 

Después de que mi tutora me enseñara el edificio, llegaron los niños. Primero estuve pintando con una de las niñas que sabe un poco de inglés. Poco más tarde nos pusimos todos a hacer figuras con plastilina usando castañas. Luego, merendamos. Y, por último, salimos al parque donde jugamos a perseguirnos o a columpiarnos. Aquí ya se está haciendo de noche bastante pronto y la ciudad se echa a dormir temprano tras los árboles. 



Comentarios

Entradas populares