Día 17: Inesperada derrota

El domingo me desperté con mi primera resaca lituana. La cerveza de aquí engaña porque normalmente tiene más grados que en España pero no te sabe más fuerte. Nada más despertarme, Eugene ya me estaba recordando que había quedado con Clément y conmigo para jugar al baloncesto. Por un lado, quería decirle que no estaba en estado para jugar. Pero, por otro, me apetecía para espabilar. Al final, se vino. Después de un infructuoso intento de hinchar más nuestro balón de baloncesto (acabó desinflándose más), Clément salió a comprar uno nuevo y ya pudimos irnos a jugar, los tres y Lalou. 


Estuvimos una horita en la que mi cama se me pasó bastante por la cabeza. Aunque lo pasamos bien, así que no me arrepiento. Luego comimos y jugamos a las cartas antes de ir al Zalgirio Arena a ver el partido de la liga lituana entre el Zalgiris y el Lietkabelis. Antes del partido estuvimos rondando por el pabellón y me crucé conun grupo de españoles. Fue como, Dios mio, llevamos solo cinco días de vida "normal" en Kaunas y ya nos hemos cruzado con españoles. Ya en nuestros asientos, con mascarilla y distancia de seguridad, estábamos cerca del banquillo local. Y eso es estupendo porque como hay limitaciones de público, se escucha bastante al entrenador y a los jugadores que, por suerte, hablan entre ellos en inglés. El primer cuarto auguraba una victoria sencilla del Zalgiris. Se fueron al descanso solo ganando de 3, y en el tercer cuarto llegó la debacle. Apagón generalizado en ataque y en defensa. Eso, unido a que el equipo rival (sobre todo un tal Kyle Viñales) estaban en estado de gracia, provocó que Lietkabelis tomase una amplia ventaja. A pesar de los intentos de remontada, no lo lograron y el Zalgiris acabó perdiendo.
 



Pero fue un buen partido, y me gustó mucho poder volver a un estadio a ver deporte en directo, a escuchar la grada animando y a recordar la intensidad de la competición. Espero que podamos regresar a algún otro partido, principalmente los de la Euroliga. Ojalá podamos ver a los equipos españoles y al CSKA. Sin embargo, tal y como está la cosa no tenemos demasiada confianza. Porque aquí está controlada, pero con lo previsores que son... Aunque mejor eso que lo de la señora Ayuso en Madrid. Estoy muy preocupado la verdad, no puedo evitar tener un ojo puesto constantemente allí y pensar en mis amigos.

Cuando llegamos de nuevo a casa me puse a hacer una tortilla para los tres. Fue un desastre porque, cuando le fui a dar la vuelta, se había pegado al sartén. Lo arreglé como pude pero quedó deformada. Si quiero hacer más tortillas tendré que comprar un sartén nuevo donde no se pegue. El siguiente reto es la ensaladilla con la mayonesa casera.

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