El
domingo me desperté con mi primera resaca lituana. La cerveza de aquí
engaña porque normalmente tiene más grados que en España pero no te sabe
más fuerte. Nada más despertarme, Eugene ya me estaba recordando que
había quedado con Clément y conmigo para jugar al baloncesto. Por un
lado, quería decirle que no estaba en estado para jugar. Pero, por otro,
me apetecía para espabilar. Al final, se vino. Después de un
infructuoso intento de hinchar más nuestro balón de baloncesto (acabó
desinflándose más), Clément salió a comprar uno nuevo y ya pudimos irnos
a jugar, los tres y Lalou.
Estuvimos
una horita en la que mi cama se me pasó bastante por la cabeza. Aunque
lo pasamos bien, así que no me arrepiento. Luego comimos y jugamos a las
cartas antes de ir al Zalgirio Arena a ver el partido de la liga
lituana entre el Zalgiris y el Lietkabelis. Antes del partido estuvimos
rondando por el pabellón y me crucé conun grupo de españoles. Fue como,
Dios mio, llevamos solo cinco días de vida "normal" en Kaunas y ya nos
hemos cruzado con españoles. Ya en nuestros asientos, con mascarilla y
distancia de seguridad, estábamos cerca del banquillo local. Y eso es
estupendo porque como hay limitaciones de público, se escucha bastante
al entrenador y a los jugadores que, por suerte, hablan entre ellos en
inglés. El primer cuarto auguraba una victoria sencilla del Zalgiris. Se
fueron al descanso solo ganando de 3, y en el tercer cuarto llegó la
debacle. Apagón generalizado en ataque y en defensa. Eso, unido a que el
equipo rival (sobre todo un tal Kyle Viñales) estaban en estado de
gracia, provocó que Lietkabelis tomase una amplia ventaja. A pesar de
los intentos de remontada, no lo lograron y el Zalgiris acabó perdiendo.
Pero
fue un buen partido, y me gustó mucho poder volver a un estadio a ver
deporte en directo, a escuchar la grada animando y a recordar la
intensidad de la competición. Espero que podamos regresar a algún otro
partido, principalmente los de la Euroliga. Ojalá podamos ver a los
equipos españoles y al CSKA. Sin embargo, tal y como está la cosa no
tenemos demasiada confianza. Porque aquí está controlada, pero con lo
previsores que son... Aunque mejor eso que lo de la señora Ayuso en
Madrid. Estoy muy preocupado la verdad, no puedo evitar tener un ojo
puesto constantemente allí y pensar en mis amigos.
Cuando
llegamos de nuevo a casa me puse a hacer una tortilla para los tres.
Fue un desastre porque, cuando le fui a dar la vuelta, se había pegado al
sartén. Lo arreglé como pude pero quedó deformada. Si quiero hacer más
tortillas tendré que comprar un sartén nuevo donde no se pegue. El
siguiente reto es la ensaladilla con la mayonesa casera.
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