He
descubierto una playa en Kaunas. Es artificial, claro está. Pero da el
pego. Tiene todas las infraestructuras que necesitas en una playa, tanto
para ducharte, cambiarte o ir al baño, como para hacer deporte. De
hecho, había alguien haciendo Kitesurf. La descubrí en un viaje en
bicicleta, que fue larguísimo. Pero es que el carril bici es inmenso,
tiene varias bifurcaciones, y el día y la ciudad invitaban a seguir y
seguir y seguir. Aunque luego lo he pagado con dolor de rodillas y de
muslos.
Por la tarde me
he quedado en cada estudiando inglés y lituano mientras el resto de
voluntarios estaban viendo una película francesa. Yo no me había
enterado de esto hasta que Clément me lo dijo al mediodía, un par de
horas antes de empezar la película. Me dijo que iba a ir a ver una
película francesa en la sede de nuestra organización de acogida, donde
había estado por la mañana. Yo entendí que quizá le habían invitado
porque él habla francés pero que a mí no porque no lo hablo y quizá
habría restricciones de público por el tema del covid. Pero no, no las
hay. Mi mentalidad ha cambiado completamente y se nota mucho que he
pasado los peores momento del covid en Madrid y que aún sigo todo lo que
pasa en la ciudad. Estoy mucho más preocupado por la evolución de la
pandemia en Kaunas que los demás, y también tengo la mentalidad más
"restringida". El primer reto es intentar liberar la mente de las
secuelas psicológicas del covid.
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